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Abril 02-1982: la Bandera Argentina flamea en Malvinas... - 1960: Resolución de las Naciones Unidas...

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Indice del artículo
Abril 02-1982: la Bandera Argentina flamea en Malvinas...
En el siglo XVII...
Siglo XVIII...
2 de abril de 1767: las Malvinas pertenecen a España...
Siglo XIX: autoridades en el Virreinato y en las Malvinas.
1807: segunda invasión inglesa en Buenos Aires
26-08-1811- Primer Triunvirato
1820: pertenencia de las Malvinas a las Provincias Unidas...
08-02-1826: Rivadavia gobernador a cargo del Poder Ejecutivo
20-08-1832: refuerzo militar en las Malvinas...
03 de enero de 1833: invasión inglesa en las Islas Malvinas...
1884: nueve “Territorios Nacionales”...
Entrega de tierras en el norte y lucha por la soberanía en el sur...
1916: primeras elecciones con voto secreto y obligatorio...
1940: Resolución sobre colonias...
1960: Resolución de las Naciones Unidas...
Década del ’70: violencia extrema en la Argentina
25-05-1973: gobierno de Héctor José Cámpora...
Enero de 1976: guerra civil no declarada entre los argentinos...
Fines de marzo de 1982...
“Histórica recuperación de las Malvinas”
02-04-1982: Comunicados de la Junta Militar...
16-04-1982: experiencias de un soldado de Caballería...
01-05-1982: bautismo de fuego de la Fuerza Aérea...
02-05-1982: hundimiento del Crucero “General Belgrano”
19-05-1982: Declaraciones de Margaret Thatcher.
21-05-1982: desembarco inglés en Puerto San Carlos.
24 de Mayo: sugerencias desde el Vaticano.
26 de mayo: concentración de fuerzas...
Junio de 1982: más palabras, más decisiones...
Referencias
Referencias 2
Referencia 3
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1960: Resolución de las Naciones Unidas...

Las situaciones en distintas latitudes prácticamente obligaron al tratamiento del tema de la descolonización en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas y adoptaron la Resolución 1514 –“Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales”.

Específicamente consta que:

“Todo intento encaminado a quebrar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.”

(Omitieron anotar que en el caso de la Argentina no se cumpliría, ya que así resultó en abril de mil novecientos ochenta y dos...)

1962: “Comité de Descolonización” incluyendo las Islas Malvinas

Se creó dos años después el Comité de Descolonización incluyendo a las Islas Malvinas en la lista de los territorios que se debían “descolonizar” aunque en realidad, en este caso no habían colonizado el archipiélago y sí habían invadido las Malvinas.

1964: intensa acción diplomática ante las Naciones Unidas

El canciller Dr. Miguel Ángel Ortiz inició en 1964 una intensa acción diplomática con el propósito de lograr la aprobación de una resolución de las Naciones Unidas con respecto a la soberanía argentina sobre las Malvinas.  Aunque lograron el apoyo de los delegados de la República Oriental del Uruguay y de Ecuador, EE.UU. apoyaba la decisión de la ONU.  Fue en aquellas circunstancias que aterrizó en las islas el aviador argentino Miguel Fitzgerald -9 de septiembre de 1964- y desplegó una bandera nacional.  Inmediatamente las autoridades inglesas censuraron esa actitud y los representantes argentinos manifestaron que el gobierno no estaba comprometido en esa reacción.  Lo único que se logró con aquel fugaz despliegue fue llamar la atención de distintos gobiernos y obtener adhesiones de todos los países hispanoamericanos. 

1965: “Cuestión de las Islas Malvinas”

Durante la Asamblea de las Naciones Unidas, manifestada la abstención de la representación británica, aprobaron la Resolución 2065 denominada Cuestión de las Islas Malvinas, en función de estas consideraciones:

“1) Que existe una disputa sobre la soberanía de las islas Malvinas entre la Argentina y la Gran Bretaña.

2) Que debían tenerse debidamente en cuenta los intereses de los isleños, 3) Que se deben llevar a cabo negociaciones directas.

3) Que se deben llevar a cabo negociaciones directas.”

“El ministro de Negocios Extranjeros Michael Stewart estuvo en Buenos Aires en enero de 1965 y del resultado de las conversaciones con el canciller Miguel Ángel Zavala Ortiz, Gran Bretaña aceptó iniciar negociaciones sobre la base de la Resolución 2065.”   [107]

1966: segunda etapa de tratamiento de relaciones bilaterales.

La primera etapa del proceso tendiente a resolver la disputa acerca de las Islas Malvinas, concluyó con la aprobación de la Res. 2.065 en diciembre de 1965.  [108]

Las autoridades británicas en aquel tiempo estaban acosadas por las crecientes demandas de los isleños y por la necesidad de revisar su política de defensa. En las Naciones Unidas comenzó la segunda etapa de tratamiento de las relaciones bilaterales y los días 11 y 14 de enero de 1966 se reunieron en Buenos Aires el canciller Miguel Zavala Ortiz y Michael Stewart, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores del Reino Unido para evaluar la situación firmar un comunicado conjunto teniéndose en cuenta “el espíritu de conciliación” que había inspirado la mencionada resolución durante la vigésima asamblea de las Naciones Unidas (16-12-1965).  En ese comunicado ratificaban la decisión de avanzar en las negociaciones por vía diplomática sin que tales problemas afectaran “las excelentes relaciones que vinculan a la Argentina y Gran Bretaña”.

A partir de ese momento, la lentitud en el tratamiento de los asuntos referidos a las Islas Malvinas determinó que  recién en 1968 culminara esa segunda etapa, “con un fracaso diplomático argentino” como resultado de diversas acciones.

Durante el almuerzo compartido por iniciativa del Subsecretario de Estado para las Américas del Foreign Office, el encargado de negocios argentino Carlos Ortiz de Rozas fue informado extraoficialmente acerca de que “el Reino Unido no tenía intereses estratégicos, políticos o económicos que perseguir en las Malvinas” y en consecuencia, sugirieron que:

 “...si quieren conquistar los corazones y las almas de los isleños, deben probar ser amigos y demostrar que ellos estarían mejor con ustedes”.

Junio de 1966: nuevo gobierno de facto en la Argentina

Destituido el presidente doctor Arturo Humberto Illia, en el texto del mensaje de la Junta de Comandantes en Jefe dirigido a la población argentina el 20 de junio de 1966 -día de la Bandera Nacional, conmemoración del fallecimiento del general Manuel Belgrano (1820)-, informaron “sobre las causas de la Revolución Argentina” y anunciaron “que ejercerá el cargo de presidente de la República Argentina el señor teniente general D. Juan Carlos Onganía”... sin fijar término del mandato.  En los últimos párrafos destacaron:  [109]

“Hace ya mucho tiempo que los habitantes de esta tierra bendita no nos reconocemos por nuestro propio nombre: argentinos.

Unámonos alrededor de los grandes principios de nuestra tradición occidental y cristiana, que no hace muchos años hizo de nuestra patria el orgullo de América, e invocando la protección de Dios, iniciemos todos juntos la marcha hacia el encuentro del gran destino argentino.

Que así sea.”

Al asumir Onganía fue leído el “Estatuto de la Revolución Argentina”  que en el artículo 4º establecía: “El gobierno respetará todas las obligaciones internacionales contraídas por la República Argentina.”  [110]

28-09-1966: “Comando Cóndor” en las Islas Malvinas...

Por segunda vez aterrizaba un avión argentino en las Islas Malvinas: fue el 28 de septiembre de 1966 cuando un grupo de veinte argentinos autodenominados Comando Cóndor secuestraron en vuelo al avión “DC-4” de Aerolíneas Argentinas que realizaba el vuelo regular desde Buenos Aires a Río Gallegos y ordenaron el desvió hacia el archipiélago y el aterrizaje en Puerto Stanley, capital de las Malvinas.

En ese avión viajaba el gobernador del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Territorio Antártico e Islas del Atlántico Sur e inmediatamente el gobierno argentino expresó que no estaba vinculado a ese hecho a la vez que anunció que los secuestradores serían sometidos a la Justicia.

Consecuencias del “Operativo Cóndor”

El resultado de ese Operativo Cóndor fue opuesto al deseado porque el gobierno argentino debió pedir disculpas y después, los británicos enviaron seis Royal Marines más en el contingente establecido en 1965.

Distintos medios informaron acerca de ese aterrizaje y en la Argentina comenzaron las demostraciones antibritánicas, entre ellas el ataque al consulado e Instituto Cultural Anglo-Argentino en Rosario.  En Buenos Aires, desde un automóvil dispararon contra la embajada británica y en Córdoba también organizaron manifestaciones en las calles apoyando al Grupo Comando Cóndor.

Al día siguiente, el grupo se rindió ante las autoridades británicas y en un buque de transporte naval, fueron repatriados los veinte argentinos y pasajeros del DC-4 secuestrado.

El sentimiento patriótico invocado sirvió como atenuante y a los secuestradores les aplicaron penas leves.

El embajador argentino en Londres, brigadier (RE) Eduardo Mc Loughlin sin un plan previamente evaluado, obró según sus conclusiones a partir de las reacciones del gobierno británico y durante dos años se realizaron reuniones “de carácter confidencial” que por distintos testimonios, sabido es que tendían a determinar cómo podría concretarse “la transferencia de la soberanía”. 

Tales conversaciones resultaron sólo anécdotas porque en noviembre de 1966, la diplomacia británica propuso el “congelamiento de la cuestión de la soberanía por un plazo de 30 años” y que finalizado ese término, serían los habitantes de las Malvinas quienes optarían libremente acerca de la soberanía.   El gobierno argentino rechazó esa propuesta.

1967: vaivenes en las actitudes de los británicos

Mientras soportaban el limitante clima del invierno, los británicos serenaron sus ánimos y en marzo de 1967 informaron oficialmente que se reanudaría el diálogo acerca de la cesión de soberanía, pero a fines de ese año reaccionaron otra vez con firmeza insistiendo en que debían resolver los isleños.  Mientras tanto, en la isla también especulaban acerca de cómo negociar mejor con el gobierno argentino.  Meses después se acentuó también la discusión de los opositores en el Parlamento, lógicamente con mayor difusión por distintos medios.  El Consejo Ejecutivo de las Islas aprobó la integración del “Comité del Reino Unido y las Islas Falkland” -United Kingdom-Falkland Islands Committee o UKFIC- reconocido como Falkland’s Lobby.

1968: intentos de entendimiento con los isleños

En ese tiempo, el gobierno británico aprobó una disminución en los recursos disponibles para atender las demandas de las Islas Falkland y a principios de 1968 decidieron modificar la Ley de Inmigrantes del Commonwealth vigente desde 1962 con el propósito evidente de impedir la emigración desde las Malvinas que ya se estaban despoblando. Establecieron que “no podía emigrar a Gran Bretaña quien no fuera oriundo de ella, o que no tuviera padre, madre o por lo menos un abuelo nacido en ella” mientras sabido era que con tales requisitos, la mitad de los isleños estaban obligados a permanecer en el Atlántico Sur.

En febrero de 1968, quienes recién constituían el Comité del Reino Unido y las Islas Falklands enviaron una preocupante carta abierta a todos los parlamentarios y al mes siguiente, comenzaron los debates parlamentarios para analizar más esos asuntos.

El ministro de estado del Foreign and Commonwealth Office Lord Chalfont asistió a esas sesiones y expresó la necesidad de que los británicos entendieran que igual que ellos, los argentinos estaban convencidos de sus derechos. Insistieron en el carácter reservado de tales negociaciones y finalmente el gobierno británico, en esas circunstancias y debido a la escasa población en la isla, su situación geográfica y los limitados recursos, decidió postergar el otorgamiento de la independencia a las islas.

En agosto de 1968 después de otras negociaciones,  el ministro Lord Chalfont y el embajador Mac Laughlin firmaron un Memorandum de Entendimiento –ad referéndum- expresando que “los ingleses estarían de acuerdo con la transferencia de la soberanía si previamente, se aseguraran las comunicaciones entre las Islas y el continente y se lograra un acuerdo sobre ciertas garantías que aseguraran los intereses de los habitantes de las Malvinas”.  Inmediatamente ese documento fue transmitido desde la embajada en Londres a la de Buenos Aires.

Sabido es que en marzo de 1968 el secretario Stewart había informado sobre la fórmula del acuerdo, pero recién en agosto se difundió el texto completo:

1.      Los representantes del Gobierno de la República Argentina y del Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, habiendo discutido la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands) en un espíritu de amistad y cooperación, de conformidad con la Resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, dejan constancia de este Memorándum de su entendimiento acerca de la posición alcanzada en las negociaciones.

2.      El objetivo común es solucionar definitivamente y en forma amistosa la disputa sobre la soberanía, teniendo debidamente en cuenta los intereses de la población de las Islas. A fin de crear las condiciones en las que pueda alcanzarse ese objetivo, los dos gobiernos se proponen realizar rápidos progresos con medidas prácticas para promover la libertad de comunicaciones y movimiento entre el territorio continental y las Islas, en ambas direcciones, de un modo tal que estimule el desarrollo de vínculos culturales, económicos y otros.

3.      A tal efecto y en el deseo de contribuir a esa solución, el gobierno de la República Argentina promoverá la libre comunicación y movimiento entre el continente y las Islas y el gobierno del Reino Unido colaborará en la ejecución de esta política. Las discusiones sobre las medidas prácticas a adoptarse tendrán lugar de inmediato en Buenos Aires.

4.      El gobierno del Reino Unido, como parte de esa solución final, reconocerá la soberanía de la República Argentina sobre las Islas a partir de una fecha a ser convenida tan pronto como sea posible después de que los dos gobiernos hayan resuelto la actual divergencia entre ellos respecto del criterio conforme al cual el gobierno del Reino Unido considerará si los intereses de los isleños estarían asegurados por las salvaguardias y garantías a ser ofrecidas por el gobierno argentino y el gobierno del Reino Unido se halle entonces satisfecho de que aquellos intereses estén asegurados así.

5.      Ambos gobiernos continuarán las actuales conversaciones en Londres a efectos de definir los detalles de las garantías y salvaguardias de los intereses de la población de las Islas a ser ofrecidas por el gobierno argentino.

6.      Los dos Gobiernos han tomado nota de las respectivas políticas y comparten la opinión de que un cierto período de tiempo facilitaría el desarrollo de condiciones para un arreglo definitivo. Si no hubiese alcanzado un arreglo definitivo, a solicitud de cualquiera de los dos Gobiernos podría convocarse a una reunión de representantes especiales un una fecha no antes de cuatro años y no después de diez años a partir de la firma de este Memorandum para comprobar el progreso o para examinar la cuestión.”

Tratamiento reservado en el gobierno argentino

   En el seno del gobierno argentino también actuaron con reserva después de conocer el texto completo del posible acuerdo y durante las reuniones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en octubre de 1968, en Nueva York, el ministro Stewart y el canciller Nicanor Costa Méndez hablaron sobre ese asunto y coincidieron en que no había “discrepancias fundamentales sobre el documento por ninguna de las partes”.

El presidente general Juan Carlos Onganía recibió al embajador Mac Louglin junto a José María Ruda, representante argentino ante las Naciones Unidas y escuchó la información sin emitir opinión.

Tiempo después, han reiterado que el ministro Lord Chalfont mientras se discutía  el Memorandum, durante una reunión con los miembros del consejo ejecutivo de las islas, expresó:

“...Ustedes se muestran reacios a comprender que las cosas están cambiando en el mundo exterior. El Reino Unido ya no es una gran potencia imperialista del siglo XIX... Se trata de vuestro futuro. Yo no les estoy dando ninguna seguridad, pero cuando ustedes dicen ‘Mantengan a las Falkland británicas’, asegúrense de saber que esto significa algo diferente a lo que significaba en 1900...”

En referencias difundidas por el ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina-, reiteran que “en otra reunión, esta vez secreta, con los seis miembros del Consejo Ejecutivo de las Islas, el funcionario les advirtió que ‘Gran Bretaña ya no podría mantener en las islas fuerzas navales suficientes para brindar protección, que ya no podría contribuir financieramente por la declinación del precio de la lana en el mundo, que había que tener en cuenta los intereses de la gran comunidad británica en la Argentina y que los isleños lo pasarían mejor dependiendo de la Argentina’.”

“Al día siguiente de este encuentro, se reunió en la asociación de criadores de ovejas” y en ese momento, Lord Chalfont manifestó allí que “las negociaciones eran sólo una fase de un proceso, y que la ‘postura de acuerdo’ tantas veces mencionada no constituía un tratado. Aunque se la hiciera pública, de ninguna manera alteraría la soberanía de las islas en contra de los intereses de sus habitantes. Pero las negociaciones debían continuar, porque si se interrumpían la Argentina podría reclamar las Islas de algún otro modo”. 

El curso de los hechos indica que ya Bill Hunter Christie -miembro del Falkland Islands Committee ya había leído el texto del memorando y por eso “puso en movimiento la oposición al acuerdo”  El ministro Lord Chalfont no logró convencer a los integrantes del Falkland’s Lobby y enseguida, aproximadamente cien parlamentarios conservadores aprobaron una moción para que el gobierno británico, “de una vez por todas asegure que los isleños son británicos y que no serán traspasados a un país extranjero en contra de su voluntad”. En consecuencia quedó sin efecto el memorándum el 11 de diciembre de 1968.

El ministro inglés viajó hasta Buenos Aires y allí también fracasó al dialogar con diplomáticos argentinos. Regresó a Londres y durante el encuentro con el Secretario de Estado Michel Stewart expresó que:

“...este conflicto de ‘irreconciliables’; a menos que la soberanía sea seriamente negociada y transferida en el largo plazo, es probable que terminemos en un conflicto armado con la Argentina”. 

Aunque a fines de diciembre de 1968 la argentina aceptó el entendimiento, cuando el embajador Mac Loughlin y su segundo Enrique Ros hablaron con el secretario Stewart para acordar la oficialización del documento, el funcionario británico dijo:

“Lamentablemente la respuesta llega muy tarde; ya no estamos en condiciones de aceptar el Memorandum, tengo que ir al Parlamento a dar explicaciones sobre esto porque los Conservadores han pedido una explicación”.

Los opositores en el Parlamento británico lograron ganar otra batalla adhiriendo al propósito de los isleños y haciéndose eco de las críticas por distintos medios de comunicación ya que en el periódico Daily Express comentaron esas negociaciones en columnas con el título: Malvinas en venta.

Es lógico suponer que la demora en evaluar ese Memorandum en la Argentina no fue una casualidad, sino la causa de falta de consenso entre los diplomáticos y las autoridades del Poder Ejecutivo.

Insistencia en los derechos de decisión de los isleños

Sabido es que el 11 de diciembre de 1968, durante una reunión del gabinete británico decidieron “suspender todo intento de lograr un acuerdo con la Argentina en base al Memorándum de Entendimiento” y “ese mismo día, el Secretario de Relaciones Exteriores británico Michael Stewart declaró ante la Cámara de los Comunes que:

‘En sus conversaciones con el gobierno de la Argentina, el Gobierno de Su Majestad ha tratado de llegar a un entendimiento con la Argentina a fin de garantizar una relación satisfactoria entre las Islas y la región continental más próxima, aunque todavía no es total. Existe una divergencia básica respecto de la insistencia del Gobierno de Su Majestad en que no podrá haber transferencia de soberanía contra los deseos de los habitantes de las Falkland Islands’.

Con esta declaración, el Gobierno de Su Majestad se retrotrajo a la posición de la autodeterminación de los isleños.”

Reacción del canciller argentino

Al día siguiente, el ministro de Relaciones Exteriores Dr. Nicanor Costa Méndez, expresó que “el gobierno del Reino Unido debía ‘reconocer como solución definitiva la soberanía argentina’ y agregó que:

1. tal reconocimiento no debe estar supeditado a la conformidad de los actuales pobladores de las Islas.

2. La República tendrá en cuenta y asegurará los intereses de los habitantes de las Islas por medio de salvaguardias y garantías que se acuerden. El gobierno argentino conforme a los principios tradicionales ha informado su política en esta materia, acogerá esos pobladores con la más generosa disposición...

3. La concertación del acuerdo integral tendrá, por lógica consecuencia, el desarrollo de libres comunicaciones entre las Islas y el resto del territorio nacional argentino y la creación de vínculos definitivos con ellos...” 

1969: insoslayables necesidades de los isleños...

Rechazada por el gobierno argentino la iniciativa de suspender por tres décadas el tratamiento de los asuntos relativos a la soberanía en las Malvinas, continuaron las conversaciones diplomáticas y el 21 de noviembre de 1969, las autoridades argentinas y británicas decidieron dialogar en torno a las comunicaciones entre las Islas y el continente.

La distancia entre el reino y la colonia requería un apoyo más cercano porque el único medio de comunicación para los isleños malvinenses era la radio, no disponían de diarios ni de suficientes servicios asistencias: ni educativos ni de salud, como reiteraban en aquel tiempo. Una especulación fue también la generadora de esos encuentros diplomáticos: la posibilidad de extraer petróleo en esa zona.

Las reuniones comenzaron el 1º de abril del año siguiente, en Londres y Buenos Aires, pero las propuestas argentinas no fueron respondidas.



 

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